"Sistema para restaurantes" suena a una sola cosa, pero una pollería un domingo y una cevichería un martes son negocios distintos. El sistema puede ser el mismo; lo que cambia es cómo se configura. Esto es lo que hay que tocar en cada caso, y lo que es igual para todos.
En este artículo
Lo que es igual en todos
Antes de las diferencias, lo que ningún local peruano puede saltarse:
- Boleta, factura y nota de venta electrónicas con tu RUC, a través de un proveedor autorizado por SUNAT.
- La anulación con sus reglas: la boleta no se puede dar de baja hasta que SUNAT la acepte, y hay siete días de plazo. Está explicado en el artículo de facturación.
- La tasa de IGV de tu régimen. Si eres MYPE de restaurantes, 10,5 % y no 18 %.
- Comanda a cocina con solo lo agregado, y un cierre de caja por método de pago.
Pollería
La operación más exigente de todas, porque el 70 % de la venta pasa en cuatro horas del fin de semana.
- Los productos por fracción. Pollo entero, medio, cuarto y octavo no son cuatro productos sueltos: son precios distintos de lo mismo. Y el inventario tiene que descontar pollos, no "cuartos".
- Las guarniciones y los cambios. "Con ensalada en vez de papas" es el pedido más común del Perú. Si eso se escribe como nota libre, la cocina va a adivinar.
- Velocidad el domingo. Mesas llenas, mucho para llevar y cola en la caja al mismo tiempo. El sistema tiene que poder cobrar sin mesa y tomar pedido en mesa a la vez, con varios equipos.
- Combos familiares. Un combo se cobra como uno y descuenta varios insumos.
Cevichería
- La hora manda. Se vende al mediodía y se cierra temprano. Una carta con horarios evita que a las 4 de la tarde alguien pida por QR lo que ya no hay.
- El agotado es diario. El pescado del día se acaba, y cuando se acaba tiene que desaparecer de la carta al instante, desde el celular, sin llamar a nadie.
- Ticket alto y cuentas divididas. Mesas de seis que piden para compartir y piden dividir la cuenta. Que el sistema permita cobrar parcial sin cerrar la mesa.
- Inventario por insumo caro. Acá el control de merma no es un lujo: el pescado que se pierde es la utilidad del día.
Chifa
- Carta larga. Cien platos o más. La carta tiene que buscarse por texto, no recorrerse: el mozo escribe "aero" y aparece el arroz aeropuerto.
- Mucho para llevar y por teléfono. Un pedido para llevar que se toma por teléfono necesita nombre, hora de recojo y cobro adelantado o al recoger.
- Familiar y personal del mismo plato. Otra vez, dos precios del mismo producto.
Pizzería
- Tamaños y mitades. Media hawaiana y media americana en la misma pizza es la configuración que rompe la mayoría de los sistemas. Si es tu caso, pregúntalo primero.
- Tiempos de horno. La comanda con hora de envío y una pantalla de cocina ayudan a ordenar la cola del horno.
- Promociones por día. Martes de dos por uno. Que se aplique al cobrar, sin calculadora.
Bar y cervecería
- Cuentas abiertas largas. Una mesa que consume tres horas y pide de a poco. El sistema tiene que ir sumando sin cerrar nada, y mostrar el total en cualquier momento.
- Cambio de mozo a mitad del turno. Si la propina se reparte, tiene que quedar registrado quién atendió qué.
- Barra y mesas a la vez, con inventario de botellas por unidad.
El tema del delivery
Acá conviene ser directo, porque es donde más se promete de más. Hay tres escenarios distintos:
- Reparto propio: tu motorizado, tu cliente. Cualquier sistema decente lo cubre: pedido con dirección, cargo de envío y cobro al entregar.
- Pedidos por WhatsApp: hoy es el canal más usado del Perú. Se toman a mano en el sistema; funciona bien si el sistema deja crear un pedido sin mesa en dos toques.
- Apps (Rappi, PedidosYa, Didi): acá hace falta una integración de verdad, y casi ninguno de los sistemas de precio bajo la tiene. Si te la ofrecen, pide verla funcionando: lo normal es que alguien copie los pedidos de la tablet de la app al sistema a mano.
Qori hoy cubre los dos primeros, no el tercero. Si tu negocio vive de las apps de delivery, eso lo seguirás manejando aparte.
Cómo se configura en la instalación
El sistema es el mismo; la instalación es la que ajusta tu caso: cargamos tu carta con sus tamaños y modificadores, armamos las zonas del salón como está tu local, conectamos la impresora de cocina y dejamos el proveedor de facturación funcionando con tu RUC.
Si quieres saber si tu operación calza, escríbenos y lo vemos con tu carta en la mano. Es más rápido que cualquier folleto.